“¡Que vienen los Reyes!” | Juguetes recomendados por edades

Desde que nacemos, el juego es una actividad tan fundamental para nuestro desarrollo evolutivo como comer o dormir, no sólo por su componente lúdico y de entretenimiento sino por el enorme peso que desempeña en el aprendizaje y el desarrollo sensorial, motriz, cognitivo, comunicativo, social y emocional.

Puesto que en cada etapa evolutiva se van desarrollando características, cualidades y habilidades específicas ¿por qué no tenerlo en cuenta a la hora de hacer un regalo en Navidad? A continuación se muestran algunas orientaciones sobre qué juegos y juguetes serían más recomendables para cada grupo de edad infantil.

De 0 a 1 año

Durante el primer año de vida el “juguete” por excelencia suele ser el propio cuerpo, a través del juego el bebé aprende a dominar y coordinar tanto las distintas partes de su cuerpo como sus sentidos, contribuyendo así mismo al propio desarrollo evolutivo y de su inteligencia.

Los juegos y juguetes más adecuados a esta etapa serían aquellos que fomenten el desarrollo sensoriomotriz, es decir, aquellos que promuevan el movimiento, la coordinación motora, el manejo del espacio y los sentidos, por eso es muy importante que ofrezcan variedad de colores, texturas y sonidos, que sean fáciles de agarrar, que puedan llevarse a la boca para morder o chupar, que se puedan lanzar, golpear, aplastar, que emitan sonidos, que inciten al gateo, etc.

Algunos ejemplos: mordedores, sonajeros, juguetes móviles para colgar en la cuna, mantas de actividades, juguetes musicales o con sonidos, peluches, libros de plástico o tela con distintas texturas, cubos de goma, pelotas blandas con relleno de algodón, recipientes apilables, muñecos de tela, juguetes de plástico para el baño, …

De 1  a 2 años

Continuamos en el periodo sensoriomotriz, si bien ya comienzan a darse los primeros pasos con el consecuente desarrollo de la marcha, para esta edad es fundamental ofrecer elementos que propicien el desplazamiento y la exploración del ambiente, que les permitan establecer relaciones de causa-efecto y les estimulen a imitar acciones simples.

Algunos ejemplos: andadores, correpasillos, carritos de arrastre y empuje, balancines, pre-triciclos, objetos apilables, cajas con diferentes espacios por los que meter y sacar objetos con distintas formas, elementos para hacer torres, piezas y encajables básicos, libros y juguetes de plástico o goma para el baño, bloques y cubiletes objetos que puedan golpearse y lanzarse, animales y muñecos con sonidos, instrumentos musicales de juguete, títeres, marionetas, peluches, cajas de música, juguetes que emitan sonidos y luces (vehículos y teléfonos de juguete), etc.

De 2 a 6 años

Nos adentramos en la etapa preoperacional, en esta edad aún no se habrá adquirido la capacidad del pensamiento lógico, sin embargo se empieza a desarrollar un manejo simbólico del entorno a través de las representaciones, es decir, ya empiezan a ser capaces de simular que hacen alguna acción sin necesidad de hacerla realmente. Dará comienzo el lenguaje y la socialización, empezando a surgir el juego con otros niños aunque seguirán disfrutando del juego solitario, continuarán realizando cambios de juego aunque cada vez adquirirán mayor capacidad para prestar atención y dedicar más tiempo a cada actividad. Durante esta etapa los juguetes estarán más vinculados a realizar actividades al aire libre, construir, crear y desarrollar la habilidad manual, sin embargo, los favoritos serán todos aquellos juguetes que les permitan crear situaciones imaginarias, utilizar el simbolismo y la fabulación así como representar papeles y personajes sobre su propia familia, personas conocidas, profesiones y acciones de la vida cotidiana.

De los 2 a los 3 años siguen siendo recomendables todos los juguetes anteriores incluyendo  carretillas y vehículos que puedan empujar, llenar y vaciar, construcciones de equilibrio, kits de profesiones de juguete (como herramientas, instrumentos de cocina, alimentos, utensilios médicos, carrito de helados, …), útiles para disfrazarse, pintura de dedos, arcilla, plastilina, moldes de arena, etc.

De los 3 a los 4 años de edad comienza a despertarse el interés por los iguales y sus juegos, sin embargo seguirán prefiriendo realizar aquellas acciones de su preferencia pudiendo recurrir en ocasiones a una figura de juego imaginaria. A esta edad ya pueden usar triciclos, patines, columpios, simular acciones domésticas o profesiones. Simpatizarán con los juguetes relacionados con el zoo, la granja, las tiendas, herramientas, muñecos y muñecas con complementos, linternas, juegos de construcción con piezas de diversos tamaños y formas, recortables y libros de pegatinas, relacionar dibujos y sonidos, creación de historias con títeres, aparecerán los primeros juegos de mesa con reglas muy sencillas, como los rompecabezas y puzzles, juegos de asociación y clasificación, dominó, juegos de cartas para identificar y relacionar imágenes, también surgirá la curiosidad por escuchar cuentos e historias que se les lea (favoreciendo el desarrollo del lenguaje, la elaboración de conflictos y deseos, así como facilitando la posterior adaptación escolar).

De los 5 a los 6 años aprenden a dibujar, leer y escribir, disponen de una mayor habilidad psicomotriz y aparece la competición y la demostración de las destrezas. En este momento empezarán a cobrar más protagonismo los juegos educativos de letras y números, pizarras, cuentos y aquellos juguetes que se disfruten al aire libre como las colchonetas, toboganes, bicicletas, balones, raquetas, etc. También aquellos juegos con reglas un poco más elaboradas como el parchís, la oca, etc.

De los 6 a los 12 años

A partir de esta edad los juegos y juguetes más aceptados serán aquellos que les ayuden a fomentar sus destrezas y habilidades personales así como su identidad individual.

Algunos ejemplos: Cuentos y libros para leer individualmente, juegos y juguetes deportivos, de competición o superación personal, de equipo y cooperación, con reglas cada vez más elaboradas y complejas, juegos de mesa y estrategia, juegos de ciencias, telescopios, microscopios, puzles complejos, juegos de manualidades con materiales más sofisticados (metal, piel, piezas de mosaico, etc.), pintar camisetas, juegos de mímica y dibujo, juegos de preguntas y respuestas, bingo, cosas para coleccionar (cromos, sellos, monedas, minerales, mariposas, pegatinas, discos de música…), instrumentos musicales, etc.

Se acercan los Reyes Magos y, como se mencionaba al principio, el juego es un elemento imprescindible en la vida infantil, sin embargo no debemos olvidarnos de transmitirles que lo importante no es la cantidad de juguetes que se pueden acumular, sino todas las cosas maravillosas que cada juguete nos puede transmitir, sobre todo cuando ese juguete es compartido con nuestros iguales.

¡Que los Reyes Magos os traigan aquello que os haga felices!

María Reinaldos Vega

Psicóloga

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