Los Derechos Humanos en consulta

Tras una de las mayores catástrofes creadas por el ser humano, la II Guerra Mundial, las Naciones Unidas decidieron que había que crear un documento para que no se volviera a repetir  un acontecimiento como éste. Muchas organizaciones y personas de a pie luchan a diario para que se respeten y se cumplan los derechos humanos universales, los cuales siguen siendo vulnerados y pisoteados en mayor y menor medida en todo el mundo. Cuando pensamos en lugares donde se violan dichos derechos, suelen ser países en guerra, en subdesarrollo, …, pero no se nos ocurre pensar en nuestro propio país, ciudad o vecindario, donde, en muchos casos tampoco se respetan los derechos de los demás, comenzando a vulnerar ya el artículo 1º del Documento Oficial de los Derechos Humanos que dice: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.

Son muchos los derechos que se recogen en este documento, los cuales también deben exigirse incluso en las consultas de diferentes profesiones relacionadas con la salud, pero en este artículo nos vamos a centrar en aquellos que deben ser respetados en la consulta de un profesional de la psicología. Estos derechos están descritos en el Código Deontológico del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos. Algunos de sus artículos que defienden los derechos  humanos son:

  • La profesión de Psicólogo/a se rige por principios comunes a toda deontología profesional: respeto a la persona, protección de los derechos humanos, sentido de responsabilidad, honestidad, sinceridad para con los clientes,…
  • El/la Psicólogo/a no realizará por sí mismo, ni contribuirá a prácticas que atenten a la libertad e integridad física y psíquica de las personas. La intervención directa o la cooperación en la tortura y malos tratos, además de delito, constituye la más grave violación de la ética profesional de los/las Psicólogos/as. Estos no participarán en ningún modo, tampoco como investigadores, como asesores o como encubridores, en la práctica de la tortura, ni en otros procedimientos crueles, inhumanos o degradantes cualesquiera que sean las personas víctimas de los mismos, las acusaciones, delitos, sospechas de que sean objeto, o las informaciones que se quiera obtener de ellas, y la situación de conflicto armado, guerra civil, revolución, terrorismo o cualquier otra, por la que pretendan justificarse tales procedimientos.
  • Todo/a Psicólogo/a debe informar, al menos a los organismos colegiales, acerca de violaciones de los derechos humanos, malos tratos o condiciones de reclusión crueles, inhumanas o degradantes de que sea víctima cualquier persona y de los que tuviere conocimiento en el ejercicio de su profesión.
  • El/la Psicólogo/a respetará los criterios morales y religiosos de sus clientes, sin que ello impida su cuestionamiento cuando sea necesario en el curso de la intervención.
  • En la prestación de sus servicios, el/la Psicólogo/a no hará ninguna discriminación de personas por razón de nacimiento, edad, raza, sexo, credo, ideología, nacionalidad, clase social, o cualquier otra diferencia.

Todo profesional de la psicología tiene y debe cumplir su Código Deontológico, y todos sus clientes deben recibir el respeto de sus Derechos Humanos en la consulta.

Begoña Pérez Cascales

Psicóloga

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