¡LLEGANDO A MI META!

Empieza un año nuevo, y con él los nuevos propósitos de cambio; bien dejar de fumar, hacer dieta, hacer deporte,… La palabra propósito significa “determinación firme de hacer algo”, es decir, un objetivo que se pretende alcanzar. Pero muchas veces ese objetivo se desvanece en el horizonte entre las nubes y lo perdemos de vista; “donde dije digo, digo Diego”, y es que menos del 10% de las personas que se hacen propósitos de año nuevo consiguen mantenerlos y realizarlos. Es muy difícil mantener un propósito si no buscamos las estrategias necesarias para llevarlo a cabo. Es necesario elaborar un PLAN, ¿cómo voy a hacer para conseguirlo? ¿Qué pasos he de seguir para lograrlo? En este artículo nos vamos a centrar en cómo mantener el propósito de “hacer deporte”, convertirlo en un hábito y ¡conseguirlo!

  • Lo primero es conocer nuestra condición física, nuestras capacidades y/o limitaciones físicas para elegir el deporte adecuado, y así evitar lesiones y frustraciones; en definitiva que el deporte no deteriore nuestra salud. Para ello, es aconsejable visitar a un/a especialista que nos realice un examen físico, tanto si eres aficionado/a como si tu objetivo va más allá.
  • Es importante cambiar la mentalidad hacia el deporte. No es sólo hacerlo porque es recomendable para estar sano/a, ya que se fortalece nuestro corazón y aumentamos nuestra capacidad pulmonar, lo que conlleva mejora de nuestra condición física; sino que descargamos estrés, nos dedicamos un tiempo para nosotros/as, aumenta nuestra autoestima y confianza en uno mismo, aumenta nuestra fuerza de voluntad que se extrapola a otras áreas de nuestra vida, y todo ello lleva a un futuro más saludable física y mentalmente.
  • Elegir un deporte que nos guste, que nos divierta. Así, será más difícil abandonar.
  • Comenzar pasito a pasito, a través de pequeñas metas fáciles de conseguir, lo cual mantendrá nuestra motivación, ya que si comenzamos con atracones de ejercicio nos frustraremos rápido, aumentaremos la probabilidad de sufrir lesiones, lo que nos llevará a abandonar nuestro objetivo. De esta manera, conforme vamos alcanzando nuestros objetivos, nuestra constancia se ve fortalecida, lo cual, a su vez, aumenta nuestra perseverancia y nuestra fuerza de voluntad.
  • Mejor en compañía que en solitario. Ya que nuestro compromiso con el otro hace que no desistamos tan fácilmente. Además, aumenta nuestra motivación, debido a que tenemos el apoyo de la otra persona. Podemos buscar deportes que se hagan en grupo o si vamos al gimnasio asistir a clases programadas. Si hacemos deporte en grupo, otra ventaja es que nuestra red social aumenta, lo cual nos vuelve a beneficiar psicológicamente.
  • Tener una “alarma” que nos recuerde y nos predisponga a realizar nuestra actividad. Esto viene bien cuando realizamos ejercicio por libre y en solitario. Puede ser la alarma del móvil, pero para que esta alarma sea más efectiva es recomendable que sea una actividad que ya es rutinaria en nuestra vida, por ejemplo, después de desayunar, después de lavarse los dientes o después del café de la mañana.
  • Establecer por escrito un horario de rutinas donde se recoja el tiempo dedicado al estudio/trabajo, al tiempo de ocio, comidas y deporte. Es decir, hacer un hueco al ejercicio físico en nuestra rutina.
  • Elaborar un planning de trabajo. Cuando a principio de año nos proponemos hacer ejercicio físico, la idea es muy general. Y para que no se desvanezca es importante realizar un plan que recoja el deporte que queremos realizar, el tiempo que vamos a dedicarle a diario y/o semanalmente, qué necesito para llevarlo a cabo y en qué momento del día. Todo esto es mejor que lo hagamos por escrito ya que aumenta la probabilidad de conseguirlo. Y cuanto más constantes seamos en el cumplimiento del plan más fácil y rápido se establecerá el hábito.
  • Así, es necesario respetar nuestros límites y dar tiempo para que se recuperen nuestros músculos, realizando el ejercicio necesario para mantenerlos sanos. Es muy importante el calentamiento antes del deporte elegido y los estiramientos al terminar.
  • También es una buena idea buscar a un/a buen/a entrenador/a personal. Con la ayuda de un/a profesional tenemos el apoyo de otra persona, el compromiso, el plan de trabajo hecho y el conocimiento acerca del ejercicio físico que nosotros no tenemos.
  • Recompensarnos por los pequeños logros conseguidos. Cuando el deporte ya está instaurado en nuestra rutina se convierte en una recompensa en sí mismo, pero al principio, cuando es más fácil desistir ante un esfuerzo al que no estamos acostumbrados, es importante reforzarnos con otro tipo de premios. Por ejemplo, después del ejercicio físico darte un baño relajante, escuchar tu música favorita, ir al cine, quedar con las amistades,… eso sí, no es recomendable premiarse con comida y menos si ésta no es saludable.
  • Registrar los logros. Así, cada vez que veamos nuestros logros conseguidos aumenta nuestra motivación, nuestras ganas de seguir adelante.

Como has visto, siguiendo este camino hacia tu meta, obtendrás beneficios más allá de conseguirla. Tu meta no será sólo hacer deporte, sino mejorar tu vida. ¡Cumple tu propósito de año nuevo!

Begoña Pérez Cascales

Psicóloga

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