¿La educación del mañana o del ayer?

La idea de escuela pública, gratuita y obligatoria surge en Prusia a finales del siglo XVIII-principios del XIX durante el Despotismo Ilustrado (“Todo por el pueblo, pero sin el pueblo”)  como medida para evitar revoluciones de la ciudadanía. El fin era educar a un pueblo dócil, obediente dentro de un régimen absolutista. Esta misma ideología educativa se extiende por Europa y América, mediante el lema de escuela que promulga la igualdad. También es tiempo de la primera revolución industrial, y la función de los centros educativos consistía en crear y formar personal óptimo para trabajar en las grandes fábricas de trabajo en cadena. Actualmente nos encontramos en el siglo XXI, donde la sociedad y el mundo laboral no son los mismos, los problemas son distintos, pero se sigue utilizando el mismo modelo educativo de la revolución industrial. La educación es la base de la sociedad. Ahora parémonos y pensemos en la sociedad en la que vivimos. ¿Creemos que necesita mejorar? Si seguimos educando igual, la sociedad no es capaz de hacer frente a problemas que se intentan solucionar de la misma forma, porque no nos enseñan a hacerlo de otra manera. Nos dicen una y otra vez la necesidad de educar para adaptarnos a los cambios, a lo que el mundo laboral necesita, a las posibles soluciones a los problemas mundiales. Por lo tanto, si la sociedad necesita cambiar, habrá que empezar por los cimientos, por la base, por la educación en los colegios.

España se mantiene en 2017,  como segundo país de la UE en abandono escolar entre jóvenes de 18-24 años con una tasa del 18,3% de alumnos que abandonan la enseñanza secundaria habiendo completado como mucho el primer ciclo de ésta.  Entre las causas del bajo rendimiento académico y en consecuencia al fracaso escolar nos encontramos:

  • Las dificultades propias del alumnado. Como pueden ser los trastornos del desarrollo, del aprendizaje, alumnos con altas capacidades, problemas de atención, desmotivación, apatía, miedos, estrés,…
  • Causas socioeconómicas. Muchas familias no pueden ofrecer una educación continuada a sus hijos e incluso, muchos necesitan que todos aporten ayuda económica a casa, lo que supone dejar pronto los estudios para entrar en el mercado laboral.
  • Falta de reconocimiento familiar del valor de la educación.
  • Entorno de aprendizaje. La relación con el profesorado, falta de recursos y de apoyo en los centros escolares.
  • Otras causas como situaciones puntuales que pueden afectar al rendimiento académico de un menor por ejemplo la muerte de un ser querido, separación de sus progenitores, cambio de colegio, e incluso el gran problema de bullying o acoso escolar.
  • Fallos del sistema educativo. Cada cambio de mandato político se modifica la Ley de educación, pero son pequeños cambios que no resuelven estos problemas.

Por lo tanto, para disminuir la tasa de abandono escolar, sólo hay que fijarse en las causas del mismo y proponer realmente soluciones. Se sabe y siempre se remarca la importancia de invertir en educación, asignatura muy pendiente en nuestro país.  Pero es una de las principales soluciones que llevaría a:

  1. Individualizar el aprendizaje, ya que existen diferencias entre alumnos/as. En la escuela tradicional se tiende a normalizar al alumnado, a crear estudiantes estándar, todos son evaluados iguales sin atender a sus diferencias, a si tienen problemas de aprendizaje, de desarrollo, a sus motivaciones e intereses, a sus ritmos. Y no hablamos sólo de los alumnos diagnosticados con alguno de estos trastornos, todos somos diferentes. Por ejemplo, en un estudio se comprobó que los niños que nacieron con bajo peso tenían problemas en aritmética, lo que correlacionaba con que tenían una parte del cerebro, en concreto el surco intraparietal izquierdo más reducido; estructura relacionada con la estimación de cantidades. Otros alumnos por ejemplo están condicionados por su nivel socioeconómico, como ya se ha mencionado antes. Por tanto, no podemos educar y evaluar a todos por igual. Debe existir un aprendizaje individualizado ante la diversidad de alumnado, que incluya a todos y todas. Además, un modelo educativo inclusivo  educa también en valores como la tolerancia y la igualdad, no hay nadie mejor que otro, simplemente somos diferentes.
  2. A ello ayudaría una mayor formación de los docentes, reducir la ratio en las aulas, mayor presencia de especialistas en los centros,…Cualquier cambio que apoye la inclusión.
  3. En el sistema educativo actual se mata la creatividad, la curiosidad y la atención, lo cual genera desmotivación. La neurociencia ha puesto encima de la mesa los estudios científicos, las investigaciones acerca de cómo funciona el cerebro, en concreto el sistema cerebral de los más pequeños. ¿Por qué no se aplican esos hallazgos a la enseñanza? ¿Por qué no adaptamos el conocimiento académico a la arquitectura cerebral de los niños y niñas? En la enseñanza tradicional se realiza al revés, adaptar esos cerebros en proceso de formación al conocimiento de los adultos.
  4. Que cualquier persona pueda acceder a los estudios independientemente de su nivel socioeconómico.
  5. Que los niños y niñas tengan fácil y gratuito acceso a apoyo psicológico cuando lo necesiten.

 

Tenemos lo necesario para cambiar y mejorar la educación académica, para mejorar el rendimiento de nuestros/as alumnos/as. No hay que inventar el método, no hay que fijarse en Finlandia; en España ya son muchos los tipos de educación que hay, los proyectos que se llevan a cabo en escuelas privadas y públicas de mano de los docentes, las investigaciones en neurociencia que nos están diciendo cómo mejorar el aprendizaje desde pequeños,…

En conclusión, se necesita un gran cambio en la educación, pero para ello hay que salir de la zona de confort, del miedo a lo desconocido. Como decía Albert Eisntein “si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Y siguiendo con él, decía “la educación es lo que queda después de que uno ha olvidado lo que aprendió en la escuela” ¿Qué recordamos nosotros y nosotras de lo que aprendimos en la escuela? ¿Qué nos ha servido de lo que aprendimos para la vida real?

                                                                       Begoña Pérez Cascales

            Psicóloga

Share this...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter