Hablemos de sexo | Educación sexual

La Organización Mundial de la Salud define la Salud Sexual como un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad. Requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de toda coacción, discriminación y violencia.

Así mismo, se establece que los países y las instituciones deben promover una educación sexual que tenga por objetivos:

  • Transmitir un concepto del comportamiento sexual basado en una ética plural y social.
  • Eximir de sentimientos de culpa, vergüenza o de miedos.
  • Liberar de trastornos o deficiencias (de origen orgánico o psicológico) que interfieran las funciones sexuales o reproductivas.

El término educación sexual hace referencia al conjunto de actividades relacionadas con la enseñanza, la difusión y la divulgación de la sexualidad humana en todas las edades del desarrollo con el objetivo de alcanzar un estado óptimo de salud física y emocional.

La educación sexual recoge gran amplitud de temáticas que son objeto de estudio de los profesionales que trabajamos en ello:

  • Potenciar la expresión de emociones y sentimientos.
  • Construir un análisis crítico sobre los mensajes cotidianos sobre la sexualidad.
  • Fomentar igualdad de género.
  • Reducir la violencia.
  • Informar sobre métodos anticonceptivos para reducir embarazos no deseados e ITS.
  • Permitir decidir con libertad y responsabilidad sobre su sexualidad.
  • Respetar la diversidad sexual y rechazar toda forma de discriminación.
  • Defender los derechos sexuales propios y ajenos.

El conocimiento sexual se transmite desde el momento del nacimiento. Este aprendizaje, inherente al ser humano, nos acompaña a lo largo de nuestra vida. Una de las principales fuentes en la educación sexual es sin lugar a dudas, la familia. La educación formal también constituye un pilar fundamental en el desarrollo de la sexualidad, y además existen otros medios que nos enseñan a construir conceptos sexuales, por ejemplo, los medios de comunicación o el grupo de iguales. No obstante, a veces, echamos de menos una educación sexual transversal, que llegue a cubrir las necesidades desde el inicio.

La educación sexual desde un enfoque positivo promueve una visión natural, respetuosa y libre en contra de la educación sexual tradicional que infundía pudor, miedo y opresión.

Hacemos educación sexual continuamente, aunque no seamos consciente de ello. Educamos a través de nuestros pudores, nuestras caricias, nuestros silencios u opiniones. Somos modelos. Una educación sexual de calidad debe dirigirse hacia el objetivo de que los más pequeños aprendan a conocerse, aceptarse y a expresar su sexualidad de modo que sean felices. Hay que educar siempre desde lo positivo y no de lo negativo, fomentando la autoestima, utilizando programas de televisión, libros, tareas escolares, o diversas estrategias que faciliten el aprendizaje.

En muchas ocasiones, los niños no hacen preguntas directas, es por tanto nuestra tarea informar de aquello que consideremos importante dialogando desde el respeto y la aceptación. Resulta muy importante, escuchar las demandas de los niños y jóvenes, aunque pueda provocar sensaciones de incomodidad en algunos momentos, o bien, acudir a recursos profesionales o servicios que proporcionen los conocimientos de los que se carece en ocasiones.

Es conveniente no realizar interpretaciones precipitadas desde la posición del adulto, así como no elaborar juicios de valor, y respetar los silencios o pudores que surjan. Es necesario no solamente aludir a cuestiones preventivas, sino que resulta imprescindible dialogar sobre el bienestar, el deseo y el placer, siempre ajustado a la edad del niño o el adolescente, y por supuesto, atendiendo al marco del respeto de los derechos sexuales.

Los derechos sexuales son derechos humanos universales basados en la libertad, dignidad e igualdad inherentes a todos los seres humanos. La salud sexual es el resultado de un ambiente que reconoce, respeta y ejerce estos derechos sexuales:

 

María Hernández Maestro

Psicóloga

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